
Difícil fue encontrar algún columnista que me agrade, esencialmente porque cuando leo diarios o revistas no estoy pendiente de quién escribe los artículos. Una mala práctica, lo reconozco. Sin embargo, revisando algunos semanarios del ‘Qué pasa’ me di cuenta que los escritos del historiador chileno Alfredo Joselyn-Holt me llamaban mucho la atención no tan solo por su manera de pensar, sino por la forma directa y agresiva con la que expresa su visión de las cosas.
Alfredo Joselyn-Holt estudió Historia del Arte en la Universidad John Hopkins, recibió el grado de Doctor en Oxford y se tituló de abogado en la Universidad de Chile, en donde hoy se desempeña como académico. Dicho currículo lo enorgullece y cada vez que puede se lo enrostra a las personas que no comparten sus pensamientos y análisis, las cuales no son pocas, ya que a lo largo de su trayectoria se ha visto enfrascado en duras discusiones y peleas con altos personeros de la política nacional.
El autor de la ‘Historia General de Chile’ se ganó el apelativo de “Bonvallet intelectual” por su manera franca y sin filtros de criticar a los políticos de nuestro país. Un ejemplo claro de esto es cómo el 2005, en un encuentro realizado por la fundación ChileMedios, el historiador emplazó a la entonces candidata a la presidencia Michelle Bachelet, catalogándola de “producto de marketing mediático, populista, y la carta tapada de la fuerza militar (por su pasado vinculado a la Fach)”.
Jocelyn-Holt dice lo que piensa y piensa lo que escribe. Eso el lector puede confirmarlo al leer sus artículos. No dispara por disparar, ni critica a las personas (generalmente políticos) sin algún fundamento o argumento. Una de las cosas que más me agrada y valoro al leerlo es que su tendencia política no es claramente definible, lo cual, a mi modo de ver, le da mayor objetividad e imparcialidad a sus dichos. Se reconoce a sí mismo como una persona que fue contraria al régimen militar, pese a que durante ese periodo recibió la beca Presidente de la República; por otra parte, ha reprochado duramente los gobiernos concertacionistas. De forma pública se ha declarado un “liberal conservador”, seguidor de la derecha antimilitarista previa a 1964 y partidario de los regímenes parlamentaristas.
Sus columnas están llenas de ironías que hacen más dinámica y entretenida la lectura. Además, se ve marcada su profesión de historiador al comparar constantemente acciones y errores del presente con sucesos del pasado, haciendo analogías y jactándose un poco del conocimiento que tiene. Sin embargo, eso, personalmente, no molesta, sino que fortalece aún más lo que dice. Muchos han descrito a Jocelyn-Holt como una persona soberbia y presumida, lo cual no deja de ser cierto, pero es eso lo que quizás atrae a las personas a comprar sus libros o a leer sus artículos. Tanto detractores como seguidores saben que su palabra tiene peso. Sus ironías, ataques o críticas han cosechado odio y respeto en el círculo de poder chileno.
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